RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

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martes, 14 de noviembre de 2017

PERFORMANCE

¿Cuánto hubo de simbolismo, según la Sra. Forcadell, en la pasada declaración de independencia de Cataluña y cuál ha sido el saldo positivo cosechado con su intervención como presidenta del Parlamento de Cataluña?
Desde mi punto de vista, cero. Cero en cuanto a carácter simbólico como también en cuanto a saldo positivo de toda la operación soberanista porque si la intención hubiera sido meramente simbólica, hubiera bastado con una simple performance que hubiera evitado tanto gasto a costa del erario público además de haber dado sentido a los anhelos de miles de catalanes sin que todos ellos hubieran tenido que verse arrastrados por sus líderes a salir tantas veces a la calle a exigirla de manera tan categórica y con un saldo tan negativo para sus republicanos intereses. Para ello existe, por ejemplo, el teatro.
Comprendo que cualquier estrategia frente al temido artículo 155 de la Constitución española con tal de evitar la entrada en prisión hubiera sido válida, sin embargo el cálculo de los graves riesgos a los que se enfrentaban los responsables no fueron lo suficientemente valorados para salir indemnes de la situación creada, de lo que se desprende que la Sra. Forcadell tuvo que verse en la imperiosa necesidad de mentir ante el Tribunal Supremo si lo que quería era conservar la libertad y, también, la de los suyos. Y eso es comprensible.  
Negarse a declarar, -ni siquiera en tu propio beneficio, a la fiscal-, como lo hicieran en su comparecencia el vicepresidente Junqueras y sus adláteres también comporta un cierto riesgo a tenor de la falta de tiempo alegada en su favor por los abogados para preparar la defensa.
Y, por último, ¿Qué decir de la rocambolesca salida de Cataluña del Presidente y el resto de miembros de su gabinete hacia Bélgica? ¿Es también un exilio simbólico el suyo? No lo creo; aunque si admito que intentar mantener un gobierno fuera de las fronteras de lo que pudo haber sido la República de Cataluña sí que me parece el acto más simbólico de todos los posibles.

lunes, 13 de noviembre de 2017

TOMA DE CONCIENCIA


Albergo serias dudas respecto a si la aplicación del artículo 155 de la Constitución española hará desistir de su empeño por conseguir la tan ansiada independencia a los miles y miles de catalanes que se han visto afectados en su amor propio esta vez pero cuyas esperanzas continuarán manteniendo intactas hasta lograr encontrar, tarde o temprano, la fórmula que les permita de nuevo a aspirar a aquello por lo que siempre han estado esperando.
No se trata de un simple capricho espontáneo sino de un profundo deseo incubado en el seno de una especial idiosincrasia como la catalana y cuya relevancia no hemos sabido asimilar el resto de españoles, afectados seguramente por una ignorancia histórica que no nos ha permitido hacernos una composición de lugar sobre sus lícitas aspiraciones a una soberanía que a su criterio les fue arrebatada en su día de manera muy arbitraria.
Esta sencilla introducción me predispone a viajar al pasado; a aquella escuela primaria de los años cincuenta en Tenerife en la que casi nunca nos hablaron de los primitivos habitantes de las islas, los guanches, y que cuando alguna vez lo hicieron siempre creímos que no tenían nada que ver con nosotros porque se nos consideraba, ante todo, españoles.

Dicho esto y con el paso del tiempo sí que aquellos niños empezamos a tener clara conciencia de ese sentimiento isleño integrador pero, en mi opinión, sin llegar a aproximarse a aquel otro, -sentimiento también-, de tanto arraigo por la tierra y tradiciones como el que muchos años más tarde tuve la oportunidad de conocer y experimentar en Cataluña. Y todo ello me lleva de la mano de la música hasta la célebre CANTATA DEL MENCEY LOCO que con tanto ahínco y coraje llevaron a cabo los componentes de LOS SABANDEÑOS. ¿Es la CANTANTA sólo el estremecedor relato de unos hechos históricos acaecidos en las Islas? ¿Es tal vez  una denuncia musicada de la crueldad de los castellanos para con los aborígenes guanches? ¿Quizá la exaltación sin más de un genocidio sin importancia padecido por la población indígena a miles de millas de la Península?
¿No se ha pretendido acaso, a través de la música, asistir a la grave tragedia sufrida por nuestros antepasados a manos de unos furibundos conquistadores y cuyos hechos, relatados de tal manera melódica, nos han hecho tomar al fin plena conciencia sobre nuestra particular manera de entender el despertar de un intrínseco sentimiento canario de revancha contra los injustos avatares del curso de la historia que no nos tocó vivir pero que sin embargo nos convertiría a la postre en miserable vasallaje de ultramar bajo la Corona de Castilla?

viernes, 3 de noviembre de 2017

SER ESPAÑOL

Si bien es verdad que me he sentido preocupado en estos últimos meses por la deriva tomada en lo  referente al procés català, ello no quita para tampoco sentirme identificado con ese nacionalismo rancio, barato y de pandereta retratado magistralmente por Berlanga a lo largo de su extensa y exitosa filmografía. De modo que no me siento en absoluto representado ni por la letra del VIVA ESPAÑA ni por el A POR ELLOS que tantos anti catalanistas españoles han estado gritando hasta la saciedad en las muchas calles de toda España. Esos dos eslóganes, entre otros muchos, siempre me sugieren la desconcertante figura vestida de negro sobre cuyos hombros, cubiertos de caspa, pesaba su inequívoco pasado franquista cuando, sobre todo, eras humilladamente interpelado con un: ¡Vd. no sabe con quién está hablando!

Ahora me doy cuenta, -mejor que nunca y como todos ya sabemos-, de que el hecho de que el HIMNO NACIONAL carezca de letra, ha constituido desde siempre un verdadero acierto en lo que ha mensaje subliminal abortado se refiere. De esa manera será muy difícil discriminar a alguien por lo que el himno pudiera decir o por las alusiones que en la mayoría de himnos se hacen de los distintos y ambiguos conceptos de patria, libertad, honor, etc., etc. Me parece que sólo con la música es más que suficiente.

La ESPAÑA que me representa como individuo es la que se ha forjado con la literatura del Siglo de Oro, las artes hasta nuestros días, la ciencia y la filosofía llevada a cabo por muchos otros individuos, tales como Miguel de Cervantes, Calderón de la Barca, Lope de Vega, Goya, Velazquez, Picasso, Fdo. Sor, Manuel de Falla, Granados, Albeniz, Tárrega, Manuel Cervet, Severo Ochoa, Gregorio Marañón, Santiago Ramón y Cajal, Ramón Llull, Jaime Balmes, Donoso Cortés,  J.L. López Aranguren, etc., etc., por no citar a aquellos cientos de populares artistas de nuestros días que han influido sobremanera, con su forma de hacer música y poesía, en el profundo significado que representa hoy sentirse español. Me refiero a españoles como Lorca, Machado, Goytisolo, Serrat, Joaquín Sabina, Aute, Krahe, Pedro Guerra, Victor Manuel, etc., etc.

Todos estos personajes con sus respectivas obras y no otros han sabido embargarme de esa pacífica actitud, para otros muchos reprochable, de sentirme ufanamente español, sin complejos de ninguna clase y provisto de una sana conciencia nacional totalmente alejada de cualquier totalitarismo político y tratando siempre de vivir de espaldas a cualquier régimen que no se conduzca con absoluta democracia. 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

POLÍTICOS ESPAÑOLES

Me temo que carezco de la suficiente ignorancia como para tratar de comprender los contradictorios postulados de tantos políticos profesionales


martes, 31 de octubre de 2017

domingo, 29 de octubre de 2017

JUNQUERAS&PUIGDEMONT


SR. JUNQUERAS Vicepresidente del Parlamento de Cataluña


sábado, 28 de octubre de 2017

LA PRESA

A pesar de tenerla asida de momento sólo con los incisivos, será muy difícil que tanto Puigdemont como Junqueras decidan soltar sin más la presa, máxime, cuando disponen del apoyo incondicional que representa esos dos millones de catalanes que les arropan. En el momento que decidan abrir la boca para respirar mejor, acuciados entonces por la presión que ejercerá la puesta en vigor del temido artículo 155 de la Constitución española, será ese el momento oportuno para que la víctima pueda zafarse y huir precipitadamente campo a través y buscar refugio, ilesa, entre esos otros millones de catalanes que también esperan ansiosos y esperanzados su inminente regreso.



Será entonces el momento de saber qué hará el gobierno de Rajoy con los lebreles asilvestrados que se han salido de madre causando tanto temor e indignación en todo el territorio catalán. No será preciso conminarlos como castigo en la perrera sino, simplemente, adiestrarles adecuadamente para que puedan vivir en comunidad, en paz e indemnes junto el resto de sus semejantes.

Lo que no será tan sencillo será restaurar la profunda fractura social abierta en Cataluña. Me temo que ello llevará mucho más tiempo que lo que tardó la mitad de la cámara catalana en proclamar la anhelada independencia a espaldas de la otra mitad de la misma.

Lo que mal empieza suele acabar mucho peor de lo deseado. Para ser sinceros, nada sería descartable, -ni siquiera el derecho a exigir la independencia-, si se siguieran los pasos democráticos puestos a disposición en un estado de derecho, donde todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de decidir su propio futuro y, en mi modesta opinión, el llamado procés sobiranista català no ha querido seguir por el camino deseado y en cuyo final otros muchos, inútilmente, han permanecido  esperando.

jueves, 26 de octubre de 2017

LA SUERTE ESTÁ ECHADA

ALEA JACTA EST.  Con esta mítica frase, traducida como LA SUERTE ESTÁ ECHADA y atribuida a Julio Cesar, habrán debido dirigirse respectivamente a los suyos tanto Puigdemont como Rajoy antes de cruzar, -para librar definitivamente la última batalla-, el río Rubicón, representado en nuestro actual siglo XXI por el temible artículo 155 de la Constitución que, como arma letal, maneja el Presidente del Gobierno como por la contundente y afilada declaración de Independencia con la que amenaza y reclama para Cataluña el President de la Generalitat. Todo ello sin contar expresamente con el peligro añadido que representa la enorme profundidad del rio en cuestión además de la dificultad que entraña su enorme y violento caudal para una navegación serena, apacible y segura.



En cualquier caso, todos esperamos, no sin cierto estupor, que la sangre no llegue al rio y que la transición a la normalidad cotidiana transite por unos cauces sin apenas escollos que dificulte la correcta navegación de los intereses alegados por ambas partes aunque, para ser sinceros, me temo que durante los próximos años será muy difícil por parte de los independentistas renunciar a todo aquello que han creído haber tenido tan a mano y que les habría sido arrebatado con la aplicación de un nefasto artículo de la Constitución española que tardarán mucho tiempo en olvidar pero que, sin embargo, en el momento que transcurre mientras escribo este último artículo, hay quienes ya afirman que el Sr. Puigdemont estaría dispuesto, a cambio de que el Gobierno español deje de aplicar el mencionado artículo 155, a convocar nuevas elecciones al Parlament, de lo que se desprende la formación de una  multitudinaria manifestación que, en este preciso instante está teniendo lugar, concentrada en la Plaça de Sant Jaume, frente a la Generalitat de Catalunya, tratando de traidor a un Puigdemont incompareciente y reclamando, a voz en grito, la declaración inminente y sin condiciones, la independencia de Catalunya.

Sea como fuere, independientemente incluso de las decisiones que en las últimas horas hayan de tomar unos u otros además del propio rumbo que sigan los postreros acontecimientos, seguiría pudiendo afirmar lo mismo, tal y como ya he mencionado en un principio: LA SUERTE ESTÁ ECHADA.

sábado, 21 de octubre de 2017

VINO CONCILIADOR

Quisiera poder opinar sobre cualquier otra cosa que no sea el controvertido contencioso catalán y me resulta del todo imposible. Sólo me queda entonces el consuelo  de pensar que si los dos máximos responsables de esta rocambolesca situación no logran llegar a algún acuerdo válido que desencalle la situación y permita una reconciliación  ¿qué otra cosa puedo hacer yo?

¿En qué medida y hasta donde puedo opinar yo sobre la situación creada en Cataluña?

Todos sabemos o deberíamos saber que entre el blanco y el negro existe un cromatismo tan extenso de grises que sin ninguna dificultad podríamos optar por aquel que, llegado el caso, mejor conviniese a nuestros propios intereses o mejor se adaptase a las circunstancias del momento pero, aún así, me temo, -y esto es lo que de verdad me desconcierta-, que una vez elegido un gris determinado, éste tampoco fuera del beneplácito ni agrado de ambos. Por lo tanto, nos encontraríamos, según Rajoy, atrapados en un oscuro callejón sin salida sobre el que continúa pesando la maldición de la aplicación del artículo 155 previsto en la Constitución española.


Somos los ciudadanos los que, manifestándonos en la calle, hemos ido tomando conciencia y partido en uno u otro sentido, olvidando la mayoría de las veces que son precisamente nuestros representantes elegidos quienes deberían cumplir con el trabajo que, en las urnas, les ha sido encomendado; trabajo político y diplomático a destajo. 

Echo de menos, aunque a un nivel más doméstico que nacional, la forma en que, en mi lejana juventud, solíamos dirimir nuestras pequeñas rencillas entre amigos. No valía citarnos en cualquier lugar donde no hubiera dispuesta una modesta botella de vino en torno a la cual tomábamos asiento y que gracias a la graduación de su contenido se nos iba calentando el paladar y soltando la lengua, casi siempre por suerte, en una dirección única de entendimiento. Terminábamos admitiendo nuestras respectivas culpas además de nuestras propias responsabilidades, sin llegar jamás a provocar la humillación del oponente y aceptando la reconciliación, en ocasiones de antemano pactada. También es verdad que, aunque no todos, entonces sí que teníamos un verdadero enemigo común contra el que combatir en silencio y, -por increíble que parezca-, eso facilitaba mucho las cosas.

Cataluña presume de excelentes vinos como para que no cueste demasiado un entendimiento entre dos degustadores de caldos como sospecho que puedan ser Puigdemont y Rajoy y si aun así no consiguieran llegar a un esperado acuerdo ventajoso para ambos frente a una botella y antes del próximo lunes, mucho me temo que la buena reputación que tiene la denominación de origen de los blancos, tintos y achampanados de su gran producción vinícola se vería bastante afectada y muy en entredicho a nivel europeo. Sólo por mantener este prestigio viticultor que tanto le caracteriza, desde mi punto de vista, valdría la pena poder entenderse sin tantos ambages.

Hoy, en mi condición de abstemio, ya no me quedan enemigos con los que poder conciliar la paz pero sólo por el hecho de sentarme frente a una botella de vino decente con la que saldar una doméstica rencilla, créanme que, a pesar de todo, los echo mucho de menos.
  

lunes, 16 de octubre de 2017

PLUS ULTRA

A tenor de la profusión de banderas constitucionales enarboladas últimamente a cargo de los miles de manifestantes anti independentistas congregados en las calles y en contra del llamado procès catalán he llegado a preguntarme con firmeza si la voluntad tanto de Junqueras y Puigdemont como del resto de partidos catalanistas de tomar tan firme decisión de independencia, se hubiera podido llevar a cabo con la misma relativa facilidad en el seno de una supuesta constituida República Española.

Digo esto porque no hay que olvidar que un elevado porcentaje de republicanos españoles han venido esperando durante muchos años a que se produjera una ocasión propicia que permitiera revisar la Constitución para ejercer su derecho a exigir el cese de la llamada monarquía parlamentaria. Y estos abanderados sí que no los he podido ver en la calle, reivindicando lo que todo el mundo sospecha y muy pocos se atreven a admitir.

En cierto modo me he alegrado mucho al no localizar, afortunadamente, entre el numeroso gentío demasiadas banderas franquistas pero sobre las constitucionales sí que me ha apenado la presencia de sendas coronas españolas, símbolos de la monarquía borbónica, rematando solemnemente las esbeltas columnas de Hércules. Sin embargo, en torno a éstas, figura un lema que me llena de optimismo y esperanza: PLUS ULTRA, en referencia a las colonias que en su día tuvimos en ultramar. Pero no es precisamente esa alusión del lema lo que echo tanto de menos sino que ese MÁS ALLÁ que sobre ellas figura vaya más lejos aún de la actual redacción de la Constitución y que en un día venidero, más pronto que tarde, pueda ser finalmente revisada en favor al derecho de todos los ciudadanos a exigir democráticamente una tercera soñada República Española 

sábado, 14 de octubre de 2017

ÉXODO DE EMPRESAS (con humor, claro)

Desde el pasado 1º de Octubre se ha venido hablando mucho en España de la preocupante salida de Cataluña de numerosas empresas comerciales y bancarias hacia otros distintos destinos de la Península. Preocupación que, por descontado, parece no afectar al Gobern de la Generalitat dado el talante con el que al parecer asume tal controversia.

Aunque por muy distintas razones pero del mismo modo que al Gobern de la Generalitat, a mí tampoco me preocupa tanto esta huida desesperada y de improviso. Al fin y al cabo, pertenezco a un estrato social que apenas tiene vinculación directa con la mayoría de empresas que han emprendido el éxodo hacia su autodestierro. Parecen ser empresas de una gran solvencia económica que, abandonando este país en crisis, se jactan así de actuar en beneficio de sus numerosos clientes cuando todos sabemos que, en realidad, lo hacen principalmente en favor de sus múltiples accionistas, cuyos dividendos es a la postre lo que realmente les preocupa, aunque también  es licito afirmar que están en su perfecto derecho a proteger su amasado patrimonio.

Mis numerosos amigos consideran que mí, -según ellos-, riguroso sentido del humor no tendría hoy cabida en un entorno tan dramático como el que durante estas semanas hemos estado soportando en Cataluña pero yo considero que la ocasión la pintan calva como para, ésta vez, explayarme a mi entero antojo en relación con ese puñado de grandes e importantes empresas a las que nunca me he sentido nada vinculado por cuanto mi estatus social se encuentra tan por debajo de lo aceptable que para ninguna de ellas tendría suficiente interés incorporar mi presencia en sus distintos consejos de administración; ni como accionista ni como cliente siquiera. Sin embargo, -y me gusta reconocerlo abiertamente-, sí que como cliente me considero tan descaradamente vinculado a tres distintas empresas concretas que si éstas me abandonaran tan de repente, no quisiera pensar que sería entonces de mí; jubilado, con una precaria pensión y una edad próxima a la funeraria.

No me duelen prendas en revelar en un orden completamente aleatorio las tres firmas que han estado siempre presentes en mi entorno rigurosamente doméstico y sin las cuales mi vida hubiera parecido un via cruxis sin excusas. El gran vino DON SIMÓN, a punto siempre en cada una de mis comidas diarias, la generosa gaseosa LA CASERA, fresca en verano y dispuesta en cualquier momento a ser mezclada con el vino citado y, por último, el magnífico limpiavajillas FAIRY, sin el que mi menage no brillaría nunca de la misma manera.

Estos tres productos son, por excelencia, los más indicados para formar parte del entorno doméstico de tanta gente que como yo mismo nos movemos en un estrato social del que nos sentimos orgullosa mayoría. Productos de primera necesidad cuya virtud es incuestionable y a los que todos lloraríamos si decidieran, como ya han hecho otros muchos, abandonarnos a nuestra propia suerte en medio del caos que reina hoy en la Cataluña en la que hemos trabajado hasta la jubilación y en la que, por suerte, aún vivimos.

jueves, 12 de octubre de 2017

DECLARACIÓN

La puesta en escena ayer por parte del Sr. Puigdemont en el parlamento sólo sirvió para declarar la independencia a Cataluña (no la independencia de Cataluña). Sí, no me malinterpreten porque juego una vez más con la semántica que me permite el lenguaje. Con su actitud, el Presidente de la Generalitat de Catalunya le declaraba así la independencia a Cataluña. En la calle, los miles de catalanes reunidos a la espera del veredicto final no salían de su asombro al ver traicionados sus sentimientos por haber sido utilizados el pasado uno de Octubre para desembocar finalmente y fuera del Parlamento en un sainete comandado por Ana Gabriel quién en su intervención en el seno de la cámara abogaba ilusionada por una Independencia feminista y…..sin fronteras. Me chocó mucho escuchar lo de “sin fronteras” pero también Ana, al igual que hago yo hoy, tiene todo el derecho a jugar con la semántica de las palabras o cuando no con algún que otro oxímoron.



Esta guerra declarada, disfrazada de independencia, sólo puede tener efectos colaterales en el interior de Cataluña. No estoy seguro de si para Puigdemont y Junqueras será más fácil convencer de su propia actitud a los dos millones y pico de votantes que se dieron cita en las urnas el pasado día uno de Octubre o al Gobierno de Rajoy para que deje de aplicar el tan temido artículo 155 de la Constitución.

Mientras tanto, con la conciencia bien tranquila y ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor en el interior del Parlamento, el Sr. Junqueras dormitaba plácidamente; sin duda, sabedor ya de cuál sería el desenlace final de la declaración de Independencia a Cataluña
.
En el fondo, lo siento mucho por todos los amigos catalanes que conservo y que habían puesto sus fundadas esperanzas en esa extraña pareja formada por Junqueras y Puigdemont que finalmente han optado por una estrategia de baile que no alcanzo a comprender del todo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

CATALUÑA, 2 DE OCTUBRE

¿Tan difícil resulta entender el concepto del derecho a decidir?

Independientemente de que lo reclame hoy Cataluña, el derecho a decidir es consustancial al propio significado de democracia y al que deberían tener derecho todos los pueblos del orbe, sobre todo, cuando éstos desean un futuro fiable y mejor para todos aquellos que lo componen.

¿Acaso el Gobierno de Rajoy ha prestado alguna vez oídos a las reiteradas reivindicaciones que han venido sucediéndose a lo largo de los últimos años por parte de los catalanes? ¡No! Los catalanes no han sido escuchados durante todo el tiempo en que el PP ha permanecido instalado en el poder. 



El Gobierno no debería haber ignorado nunca el sentimiento general en Cataluña, incubado durante tantos años, de su no pertenencia a un estado que nunca ha intentado corregir las desigualdades económicas y financieras habidas desde siempre y que han reclamado constantemente para sí los sucesivos y distintos gobiernos de la Generalitat en beneficio de un tratamiento mucho más acorde con su contribución al estado y que en virtud del cual, los catalanes, han terminado por exigir el derecho a un mejor trato por parte del gobierno central en forma de referéndum; referéndum inconstitucional a criterio de los celosos guardianes de la Constitución española.

Me jacto de conocer bien el sentido común (seny) de los catalanes como para no haberme sorprendido en absoluto las distintas estrategias empleadas el 1º de Octubre pasado por Puigdemont y Junqueras con la intención de llevar a cabo y con éxito, -en connivencia con los propios actores y representantes de barrios y vecinos-,  una histórica cita multitudinaria ante las urnas a pesar de la contundente oposición de los miles de guardias civiles y policías armados enviados desde el resto del estado y que no pudieron lograr el propósito esperado de abortar el sufragio ni tampoco socavar la voluntad explícita de los votantes.

¿Puede poner alguien en duda la manera pacífica de los catalanes de ejercer su derecho al voto? 

En mi opinión, Cataluña ha sentado un precedente muy difícil de contrarrestar con la aplicación del artículo 155 de la Constitución española porque muy por encima de connotaciones de carácter económico que se deriven de la confrontación, el arraigo tradicional y sentimental  al pretendido concepto de nación independiente, permanecerá siempre ligado, -no sólo como reserva espiritual del pueblo-, sino, además, como un deseo estratégicamente depositado en el acervo histórico y cultural de la pretendida soberanía de Cataluña.

martes, 12 de septiembre de 2017

ORIOL JUNQUERAS i VIES


PRESIDENTE DE ESQUERRA REPUBLICANA DE CATALUNYA

También conocido popularmente con el sobrenombre de PORC SENGLAR (en castellano, JABALÍ)


lunes, 11 de septiembre de 2017

SERIAS DUDAS

Todo lo ocurrido últimamente en el Parlament de Catalunya en relación a la tan anhelada creación de una  república catalana prevista por Junqueras y Puigdemont, presumiblemente  independiente del Estado español en un futuro próximo y con el soporte añadido de los votos a considerar en las probables urnas y apoyados por un posible aunque todavía dudoso resultado mayoritario de miles de ciudadanos afiliados a los distintos partidos, tanto independentistas como no, debo confesar que el formato precipitadamente elegido por sus representantes electos  para alcanzar  tal emancipación del Reino de España, ha acabado desbordándome del todo. Me he sentido desbordado, sobre todo, por las formas arbitrarias planteadas por la mayoría soberanista en la Cámara catalana y por el más absoluto menosprecio demostrado sobradamente por los independentistas JUNTS PEL SÍ (Jxsí), y la CUP, al derecho, no sólo de participación sino, además, de opinión de la minoritaria oposición parlamentaria y que tan pocas oportunidades  han tenido de  pronunciarse y argumentar en contra de las conclusiones de la Mesa para configurar estructuras de estado a lo largo de las distintas sesiones en el Parlament y dar a conocer con sus opiniones sus también lícitos planteamientos de acuerdo a las distintas interpretaciones que éstos hacían de los aparentes controvertidos y discutibles artículos que establece la Constitución española  respecto a las recomendaciones sobre el derecho a decidir.

Bien es verdad que, -a mi modesto criterio-, habría que distinguir, históricamente hablando, entre movimiento “separatista” y movimiento “independentista”. La tan ansiada independencia hoy reclamada, más o menos democráticamente,  no es sólo un simple deseo arbitrario de secesión sino un profundo sentimiento arraigado celosamente y transmitido entre el pueblo catalán, cuando no, heredado de abuelos a nietos y de padres a hijos, en un nuevo escenario político, social y económico que no se corresponde hoy con el vivido hace quinientos años pero que, sin embargo, perdura y madura en la memoria emocional y colectiva de la mayor parte de los catalanes. Por lo tanto, no puede considerarse sólo un capricho de una minoría sino, como ya he dicho, el fruto de una conciencia nacionalista generalizada que desea ver cumplido de inmediato su futuro.

De manera que, por la condición foránea que me atañe, no me encuentro en óptimas condiciones para opinar con la debida objetividad que se precisa sobre el deseo, casi unánime, de dar cumplimiento a una voluntad ancestral largo tiempo esperada de la que, por otra parte, sí que creo que también servirá para intentar ocultar del todo, bajo la gran y pesada alfombra estelada, la enorme corrupción llevada a cabo por numerosos políticos catalanes. Alfombra sobre la que, además, habrán de desfilar el 1º de Octubre, al compás de Els Segadors, millares de catalanes convencidos, camino de las probables urnas, en cuyos fondos, cubiertos ya de suficientes papeletas, se diluirán las muchas sospechas habidas por malversación de capitales, cohecho, prevaricación, etc., etc., que algunos honorables responsables esperan con entusiasmo que tal olvido se produzca, camuflado también entre tanta supuesta algarabía ciudadana. 

A partir de aquí, son muchas las dudas que, -en caso de una hipotética desconexión de España-, asaltarán a muchísimos ciudadanos que como yo, -foráneo y además ex funcionario jubilado de un Ayuntamiento catalán y con más de treinta años de residencia en Cataluña-, quedaríamos, por ejemplo, en una situación, cuando menos, de total desamparo y sin protección aparente, pendientes de una o doble ambigua nacionalidad que regularice nuestra nueva situación jurídica en una futura republicana Catalunya.

sábado, 17 de junio de 2017

CONSERVAS CANARIAS

Tal y como algunas voces vienen pronunciándose desde hace tiempo en Canarias, afirmando de forma tajante que el poder  económico y político en las islas se lo reparten entre sí un puñado de conocidas familias pertenecientes a la todavía hoy presente oligarquía insular, debo decir que no me extraña en absoluto entonces que sus representantes en el parlamento se hallen dispuestos, -a fin de mantener el poder omnipresente en el archipiélago-, a pactos antinaturales con el PP como el que se ha producido recientemente en las negociaciones mantenidas con el Ejecutivo con la excusa manifiesta del beneficio que supone para los isleños la parte del presupuesto arrancado y destinado a Canarias a cambio de la permanencia indefinida del PP al frente del Gobierno.

No digo ya con anterioridad, en plena dictadura militar, pero los canarios, en general, sí que siempre hemos demostrado, desde hace cuarenta años para acá, esa total, a mi juicio, dependencia del Gobierno de turno de la nación, extrañamente envueltos en un cierto tufo de miedo atávico, ancestral, -diría yo-, que no nos ha permitido jamás gobernar sin complejos en favor de nuestros propios intereses,  condicionados como siempre han estado éstos por antinaturales razones estratégicas de perpetuarse en el poder (ATI, AIC, CC) ese puñado de familias a las que antes he aludido y que, desgraciadamente, han regido, con pésimos resultados, los destinos económicos y políticos de esa comunidad canaria en los últimos tiempos, por no decir siempre.

A la vista de los postreros acontecimientos políticos acaecidos en materia de gobierno, somos muchos los canarios que nos alegramos de haber conseguido descubrir en su día otros horizontes menos sombríos a pesar de correr otros muchos riesgos también menos confortables que como el clima, por ejemplo, hemos tenido que soportar durante años en aras de un futuro algo más prometedor para nuestros propios intereses en distintas comunidades de la península, donde el ciudadano, sin ser tan sumiso como hemos sido los  canarios , ha sido capaz de plantarse en la calle para exigir de los responsables políticos todos aquellos derechos que por ley les corresponde y ganarse a la vez el obligado respeto de sus representados a los que ellos mismos han votado y colocado en el parlamento en unas elecciones consideradas totalmente libres.

Siento vergüenza ajena cuando desde el confort que me proporciona mi domicilio, observo en el televisor el soberano ridículo protagonizado por los políticos canarios en el parlamento, siempre sumisos e ignorando por completo las exigencias de una masa social que les aupó en el poder y que continúa sufriendo las ausencias de imprescindibles mejoras sociales, allá lejos, en ultramar.


viernes, 16 de junio de 2017

¿AMNISTÍA FISCAL?

Si de algo me ha servido estudiar Bellas Artes no ha sido necesariamente para sólo aprender a dibujar. La disciplina del dibujo ya la traía bastante aprendida desde casa sino, -para a través de él-, expresar todo aquello que no sólo me resultaba agradable o bello en el sentido estético de la vida sino también para todo aquello que resulta desagradable a mi moral y ética personal y profesional

El Sr. Montoro, en este caso, personaliza todo aquello que, como he dicho antes, afecta de modo muy directo a mis principios y convicciones fundamentales como ciudadano y valiéndome una vez más del lápiz, -que por cierto resulta un arma fundamental en la lucha por la libertad de expresión-, he querido manifestar mi más enérgica repulsa a aquella idea suya surgida como consecuencia, o bajo el pretexto, de haber estado ESPAÑA al borde del rescate y por la que llevó a cabo su impopular AMNISTÍA FISCAL bajo el eufemístico nombre de REGULACIÓN TRIBUTARIA que el Tribunal Constitucional ha terminado, por fin, condenando.

En este mismo DIARIO DE TENERIFE, nuestro estimado colega José Mª López García ya se hizo eco ayer, con muy buen criterio, sobre el particular y en cuyo artículo me he inspirado para llevar a cabo y reproducir esta singular caricatura que representa a uno de mis más íntimos enemigos: JAVIER MONTORO.   


martes, 13 de junio de 2017

Reflexión parcial sobre CATALUNYA

Seguramente, muchos de ustedes, -después de tanto tiempo asomándose cada día al apartado de OPINIÓN de este singular periódico-, se habrán preguntado en más de una ocasión cómo es posible que todavía hoy no me haya pronunciado en favor o en contra del contencioso abierto entre Cataluña y el Estado en referencia a la interpretación que cada una de las partes implicadas hace de la Constitución y cuyas consecuencias se prevén algo severas a tenor de la radicalización de unos y otros en sus primitivas posturas que para nada, ni de momento, parecen conducir a un principio de acuerdo compartido que permita, de una vez por todas, la aceptación pactada de una solución coherente entre la Generalitat de Catalunya y el Gobierno de la nación.

Desde mi punto de vista y sobre todo para un “castellano” de ultramar como yo, resulta muy difícil opinar sobre un sentimiento tan arraigado de “catalanidad” como el que mantienen la mayoría de catalanes desde hace siglos, a no ser que uno esté, en todo caso, completamente dispuesto a hacerlo, libre de todos los prejuicios sociales que nuestra otra procedencia implica; sólo así, sin ese lastre de españolismo rancio y en este caso concreto, podremos estar dispuestos a aproximarnos con ciertas garantías de éxito para tratar de entender ese concepto de espíritu, también soberano, que envuelve de manera invisible ese otro profundo sentimiento catalanista común que tanto parece perturbar, por ahora, al resto de las distintas Comunidades.


Por poner sólo un ejemplo; recién llegado a Cataluña me llamó poderosamente la atención el hecho de comprobar el total desconocimiento que un elevado porcentaje de la población rural del interior tenía de la lengua castellana. Sin embargo, su propia lengua la cuidaban con tanto esmero y la transmitían con tanto celo de padres a hijos que, a pesar de todas las dificultades que les imponía entonces el régimen franquista, jamás dejaron de hablarla.  Ello fue más que suficiente para que yo, exento como ya me sentía de los prejuicios de aquello otro que para muchos significaba ser “español”, me encontrara ya debidamente preparado para poder experimentar in situ el más profundo respeto y admiración por todos aquellos quienes, pese a todo, jamás abandonaron sus ancestrales costumbres, sus interesantes y distintas tradiciones y, mucho menos aún, su propia y hermosa lengua.

De modo que, independientemente de las connotaciones estrictamente políticas que durante siglos han continuado estando presentes entre las partes ya mencionadas y cuyo peso específico con el que éstas han condicionado este difícil y largo proceso soberanista sin precedentes debo admitir, sólo resta remitirme a lo que, a título personal, me parece absolutamente fundamental, quizá también esencial y hasta incluso romántico, y es que ese bello sentimiento telúrico secular que a lo largo del tiempo los catalanes han venido manteniendo  del todo vivo, - no sólo gracias a sus tradiciones y costumbres aún vigentes sino además y sobre todo a la prudente conservación de su lengua autóctona-, ya me hubiera gustado a mí, como isleño que soy, haber mantenido los nuestros también vivos durante todo ese tiempo y para siempre entre la población de las siete islas que componen nuestro bello archipiélago de Canarias y  sin la nefasta influencia ni vieja dependencia cuasi colonialista de la lejana metrópolis española. 

domingo, 4 de junio de 2017

SOMBRAS DE MOIX

En la barra del Bar donde cada mañana acudo a tomar el cortado, un parroquiano, sentado ante un “moriles” de dudosa procedencia, se lamentaba en voz alta, -a todo aquel que quisiera escucharle-, de lo siguiente:

-No acabo de entender tanto lio con el fiscal Moix ¿No parece lógico, -se preguntaba-, que sólo los fiscales y nadie más puedan tener empresas en paraísos también fiscales?

Sólo yo, entre otros muchos, me sentí directamente aludido pero decliné mi intervención para no correr el riesgo de mostrar públicamente mi total desacuerdo y abrir con ello un debate innecesario con un supuesto provocador.

El nombramiento de Manuel Moix, a tenor luego de las conversaciones descubiertas entre Ignacio González y Zaplana, ya presagiaba lo peor; pero aun así, burdas coartadas eran tejidas hábilmente de inmediato por sus más próximos colaboradores en la sombra para tranquilizar a la prensa. El panorama  presentaba el aspecto de un peligroso campo minado de dudas razonables para el PP, amparadas precisamente por las intensas sombras que desde un principio arrojaba su particular designación para el cargo de fiscal anticorrupción. Aquella otra mina que parecía ya olvidada en el tiempo, colocada por su propio padre en una empresa offshore en Panamá pero descubierta a tiempo por el DIARIO INFOLIBRE,  hizo explosión de golpe cuando menos lo esperaba y con las esperanzadoras consecuencias que hoy ya todos conocemos.















En mi modesta opinión y ya que hablamos de sombras, para desgracia suya, Moix se habría hecho eco de aquella frase que confirma que “la sombra del ciprés es siempre alargada” y creyó oportuno refugiarse allí, donde, a su criterio, jamás hubiera sido descubierto, sin tener en cuenta que el planeta tierra gira alrededor del Sol y que en un momento dado en el que el astro rey se encuentra en su cenit, el ciprés, por muy alto que éste sea, sólo proporciona un punto insignificante de sombra respecto de un árbol con copa convencional. Irremisiblemente, sintiéndose ya al descubierto, bajo la cruda luz del mediodía, reparó entonces, aunque esta vez tarde, en que si hubiera prestado en su día la suficiente atención a como tratan las higueras los campesinos de Formentera, hubiera estado completamente seguro de que al amparo de su fresca sombra jamás hubiera sido descubierto.