RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

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lunes, 19 de febrero de 2018

SUEÑOS DE NIÑO

La despiadada realidad termina siempre por volverse contra uno cuando con toda la ilusión del mundo, mientras fuimos niños, esperábamos ansiosos que nuestros sueños de toda la vida se cumplieran tarde o temprano tal y como tan a menudo habíamos previsto a lo largo de nuestra infancia, durante las benignas noches de estío refrescadas por los alisios.

Conducíamos vehículos transparentes, fabricados con alambre, por senderos de sueños posibles, sostenidos por esa ingenuidad infantil del que se sabe ganador, del que, en el futuro, se sentirá orgulloso y seguro de sí mismo a bordo de uno de verdad. 

Pero lo cierto es que la realidad suele superar con creces nuestras más insignificantes expectativas de futuro, por lo que siempre será preferible mantener la ilusión infinita que te proporcionan los sueños aparentemente posibles, mientras tu humilde cochecito de alambre aguarda junto a tu cama con la mínima esperanza de que tus sueños no se hagan nunca realidad en cada amanecer.

Aquella realidad que siempre esperabas sobrepasará con mucho tus más modestas ambiciones. Sin embargo, habrás necesitado sentarte sobre aquel sueño niquelado de tu vida a sabiendas de que nunca podrás verlo realizado porque, precisamente, ese tan esperado anhelo tuyo se habrá convertido con el tiempo en una  verdad tan contundente que ya jamás podrás alcanzar pero que, sin embargo, si que te permitirá, a pesar de todo,  la ocasión de acariciarla cuando, cuanto y cómo quieras.

Y siguiendo la costumbre, ahí estuve yo, frente a ti, haciendo casi realidad aquello con lo que casi siempre soñaste.

N.R. El Rolls Royce de la foto perteneció, si mal no recuerdo, a Austin Baillón, comprador en su día de la Casa de la Aduana del Puerto de la Cruz y el niño pudo haber sido uno de los muchos del barrio de La Ranilla 

CON FALDAS Y A LO LOCO


En los años 70 no parecía necesario enseñar tanta carne con el fin de reivindicar un derecho perseguido como el de la libertad sexual de cada uno. Sin embargo, durante los carnavales del Puerto de la Cruz, esta reivindicación se conseguía a menudo con una exquisita elegancia no exenta de aquel glamour en boga de los años 60 del pasado siglo y que nos trae a la memoria a aquella mítica película de 1959 dirigida por Billy Wilder e interpretada entre otros por la inolvidable Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon  titulada CON FALDAS Y A LO LOCO.

Quizás no estuvieran entonces reivindicando sólo el derecho al que hemos hecho alusión al principio sino también denunciando el drama que supone para cualquiera la explotación sexual indiscriminada a cargo del proxeneta de turno representado en este caso por el caballero del bigote.

Aunque no recuerdo sus nombres, todos ellos, en aquellos años, estaban directamente vinculados al Puerto de la Cruz en el sector de la hostelería aunque nunca desdeñaron la magnífica ocasión que se les presentaba cada año de participar, a su manera, en aquel divertido desfile de carnaval a lo largo de la avenida de Colón. De manera que el llamado hoy día del ORGULLO GAY algunos ya lo celebraban entonces sin ambages de ningún tipo.

ROLES FEMENINOS



Aunque lo imaginamos, a ciencia cierta nunca sabremos del todo que será lo que le mueve a un varón para, aunque sea durante unas horas, jugar el pacífico rol de mujer.

Será menester consultar a Freud o escrutar por nuestra cuenta en las profundidades del alma humana para tratar de comprender el fenómeno.

En muchos casos y tratándose de Carnaval se me antoja que un puñado de novios o maridos, respectivamente, lo que tratan es ridiculizar o poner en tela de juicio las torpezas, manías o debilidades de  sus respectivas cónyuges.

Durante los carnavales del Puerto de la Cruz tuve ocasión de fotografiar este fenómeno, por otra parte, tan arraigado en el seno de estas particulares fiestas que anteceden a la celebración de la Cuaresma. En las fotos podremos distinguir a distintos ciudadanos del pueblo jugando en plenas condiciones físicas y mentales el rol de, con toda posibilidad, de sus auténticas parejas sentimentales. Algunos de ellos los recuerdo. De izquierda a derecha y de arriba abajo puedo citar a algunos:
Superior izquierda: uno de los hermanos Galindo, a continuación Jorge Bittar

Centro: primera foto. Un joven muy conocido que durante casi toda su juventud trabajó en el supermercado de Gundemaro. A continuación un popular y conocido vecino de la Orotava que trabajó en la parada de las Guaguas. Es el mismo de la última foto inferior.

ANTONIO PLASENCIA, ALIAS "EL PIRULÍ"

A Antonio Plasencia, el primero por la derecha en la foto, se le conocía por el alias de El Pirulí y vivió en el callejón de La Pirulina, en la calle Mequinez. Fue figura clave durante años en las fiestas patronales del Puerto de la Cruz como organizador y animador de los concursos infantiles de pesca. Estuvo durante casi toda su vida vinculado también al futbol infantil. Según algunos testigos hoy ya mayores, Antonio se dedicó en su día a la compra de chatarra, razón por la cual muchos niños de entonces acudían a él para venderle algunos metales, musgo seco y botellas vacías a cambio de algún dinero que ellos agradecían profundamente.

Se consideraba un gran devoto de la Virgen del Carmen y de ello dan testimonio hoy su mujer Manuela y sus hijos Pedro, Toño, Meli y Cándido.

Mario “El Ruso”, a quién aprecio en particular, me ha referido una vieja anécdota que merece la pena contarla aunque sólo sea por la popularidad manifiesta de sus personajes:

“En un tiempo en que el popular, adinerado y, sin embargo, tacaño Piqui Fernández jugaba de lateral derecho en el Puerto Cruz, El Pirulí era  por entonces el encargado, entre otras muchas cosas, de limpiar y repararle las botas, de hacerle una infusión de té con limón y mucha azúcar antes de los partidos, etc., etc.

Cierto día, el mentado Piqui necesitó, al parecer, un especial favor de El Pirulí a cambio de un saco de papas traído por el millonario desde su finca. Antonio cumplió sin dudar su compromiso pero el saco de patatas prometido nunca apareció.
A partir de aquel momento, siempre que Piqui Fernández le pedía un nuevo favor, El Pirulí, desconfiado, respondía muy serio: cuando me traigas el saco de papas”

EL MALECÓN DEL MUELLE (Puerto de la Cruz)

Bajo la oscura superficie de sus aguas, el Atlántico que baña el Puerto esconde también un cielo límpido y profundo que cada noche el mar se ocupa en arrojar sobre la superficie desgarrada del malecón en forma de húmedas láminas de color azul donde los niños, luego a sus anchas, navegarán durante todo el día en cortas singladuras de ida y vuelta a bordo de frágiles embarcaciones de hojalata con fechas de caducidad siempre determinadas por el destino.

En realidad navegarán sobre el trozo de cielo mojado que les tocó en suerte ese día, en la misma ciudad que les vio nacer, siguiendo el probable incierto rumbo que diseñaran para ellos sus padres antes de su nacimiento. Se sentirán seguros del gobierno de sus naves y nada hará presagiar un inminente y fatal naufragio pero tal vez, por su todavía escasa experiencia, no sabrán aún que, desgraciadamente, cuentan con un soberbio, peligroso y encendido enemigo de excepción: el Sol.

Con el paso del tiempo y el ascenso de las temperaturas, aquel trozo de cielo húmedo mil veces surcado a diario en singladuras de ida y vuelta, irá evaporándose lentamente hasta desaparecer por completo durante el curso de unos cuantos días y sus expectativas de avezados patrones marineros tendrán que posponerse para jornadas más aciagas, cuando el mar embravecido vuelva a arrojar de improviso, sobre la misma desgarrada superficie del malecón, nuevas láminas de firmamento impávido que facilite otra vez una feliz travesía por unos días.

En el futuro, debidamente formados como patrones, no dispondrán ya de la suficiente imaginación necesaria como para para cruzar un charco con una lata. Será entonces cuando decidan surcar los mares, precisamente, bajo aquel otro cielo que el Atlántico, mientras fueron niños, como un regalo, les arrojara a trozos durante la noche sobre la siempre desgarrada superficie del malecón del muelle donde hoy atracan seguras sus grandes embarcaciones.


martes, 13 de febrero de 2018

CAMADA PORTUENSE



Estos otros ya no son tan niños  pero en común sienten lo que todos los amigos de cualquier pueblo marinero practican a esa edad, el amor por la mar y las relaciones de fraternal amistad.

Se trata de adolescentes que han sido sorprendidos en comandita por el objetivo de mi cámara. Yo diría que se encuentran en su medio ambiente natural. Siempre les envidié esa familiaridad con la mar que yo nunca tuve de niño. Mi infancia transcurrió a más de ocho kilómetros del litoral de Santa Cruz, en La Cuesta.

Esta numerosa camada es probable que sí rebase hoy los sesenta años pero la pretensión de mi objetivo, trayéndolos aquí, es que intenten reconocerse a si mismos, a esa edad, cuando todo parecía tremendamente fácil, supuestamente posible.

Desde Alemania, un ranillero de pro conocido como Zamorita ha creído reconocer a algunos de los que también fueron sus compañeros de infancia: al “7 pajas”, Cadeo, Ruben y Pepeche y sentado el 3º por la izquierda, Alex Pagés. 

MARGARITA RODRÍGUEZ ESPINOSA

Cuando en el año 1962 me matriculé de 5º de Bachillerato en el Colegio de Segunda Enseñanza del Puerto de la Cruz, yo ignoraba por completo que la que habría de ser, entre muchos otros, nueva compañera de curso hubiera sido elegida el año anterior Reina de las Fiestas del Puerto de la Cruz. Estoy refiriéndome a Margarita Rodríguez Espinosa.

Una vez recién llegado al Puerto, fue en las aulas de aquel entrañable colegio, hoy clausurado, donde hice mis primeros amigos y debo decir, en honor a la verdad, que guardo un recuerdo inolvidable de todos y cada uno de ellos: de los hermanos Figueroa, Jesús, Layo, Rafa Cobiella, Silvia, Carmita, Carmen Rosa Torrents, etc., etc. y, por supuesto, de Margarita Rodríguez, con la que aún hoy mantengo una sincera y profunda amistad a pesar de la distancia que nos separa.

Nunca pareció Margarita ser consciente de su propia belleza y quizá precisamente por ello jamás la explotó en su exclusivo favor pero para todos nosotros resultaba obvio su atractivo. De modo que a la manera filosófica de Platón, las características de la suya resultaba ser la belleza combinada de elementos psíquicos y sociales. Una belleza basada en la virtud, la verdad y no sólo en lo estético sino en valores morales y cognoscitivos. En definitiva, Margarita se convertiría sin proponérselo en la novia ideal que cualquiera de todos nosotros hubiera deseado. mismo.

Éramos muy jóvenes pero por encima de todos nosotros y a pesar de su todavía discreta edad destacaba en especial la sólida madurez de Margarita. Su carisma resultaba incuestionable, hasta el punto de que a menudo acudíamos a ella para solicitarle consejo u opinión sobre todo aquello que en materia escolar, social o incluso filosófica resultaba motivo de preocupación para cualquiera. Recuerdo en especial las diatribas filosóficas compartidas con Tomás Méndez a las que yo me sumaba sólo como convidado de piedra dada la profundidad con que para nuestra edad trataban el tema.

Sin pretenderlo siquiera, Margarita se había convertido o, -más bien diría que en nuestro propio beneficio,- la habíamos convertido en líder de aquella todavía inocente cruzada juvenil necesitada de urgencia  de una filosofía de vida que aún estaba gestándose en las aulas de aquel colegio de secundaria  mientras continuábamos estudiando pero que ya en Margarita daba muestras de una solidez fuera de lo común.

Su solidaridad, su siempre acertado criterio y sobre todo su interés por intentar resolver los problemas sociales más acuciantes de la sociedad que nos tocaba vivir entonces no habían sido aprendidos únicamente al amparo de las aulas del colegio sino que también era fruto de una educación familiar generosa de la que su padre, Don José Rodríguez, resultaba principal artífice por cuanto su militancia política, que tantos problemas le había causado durante la dictadura, defendía unos valores éticos y morales que terminarían por calar profundamente en las almas de cada uno de sus hijos.

La influencia también ejercida por su tío Agustín Espinosa García, vinculado a los movimientos de vanguardias europeos a través de su obra literaria surrealista y la de su primo el Dr. Luis Espinosa García-Estrada así como la del historiador José Agustín Álvarez Rixo, acabaría conformando una personalidad de extraordinaria madurez que hoy le resulta indispensable y sumamente valiosa para explorar e investigar sin complejos en la obra literaria de cada uno de ellos.

A estas alturas del texto, no me gustaría que pasaran inadvertidas dos distintas características de la personalidad incuestionable de Margarita Rodríguez: su finísimo sentido del humor y su también finísimo oído musical. Del primero es muy difícil poner ejemplos de forma literaria pero del segundo, del musical, sí que puedo hacerlo por haberlo vivido y disfrutado personalmente cuando en una fiesta de fin de curso celebrada nada menos que en el Teatro Tophan, Margarita y Carmen Rosa Torrents deleitaron a todos los asistentes con un fantástico recital a dos voces con acompañamiento de guitarras. Aquel mismo día, dirigida entonces por Don Jesús “El maestro” y muy decentemente interpretada, entre otros, por los alumnos Jesús y Layo, fue representada con gran éxito de público y crítica la obra teatral de Molière, “El enfermo imaginario”.

En Julio de 2008 seguí con suma atención su alocución del pregón que le fue encargado por el Ayuntamiento para las Fiestas patronales del Puerto de la Cruz de aquel año. En él ya ponía de manifiesto su vivo interés por mejorar la educación de los jóvenes dando también a conocer su serio compromiso social en favor de la mujer trabajadora.

En esporádicos encuentros mantenidos a lo largo de los años en Barcelona en presencia de su hermano José, también gran amigo mío, hemos hablado largo y tendido sobre la eficacia de la influencia ejercida de aquellas primeras enseñanzas durante nuestros primeros años de estudiantes en plena dictadura y las repercusiones que éstas habrán podido tener hoy en nuestra educación y compromiso social.

En cualquier caso, aparte de otros muchos, sí que me consta el absoluto compromiso social contraído por Margarita en su madurez. Prueba de ello es la Presidencia ostentada en AMALGAMA (Asociación de mujeres del Pto. De la Cruz) además del trabajo realizado en favor de la Biblioteca que  en Los Realejos hoy lleva su propio nombre.

La Profesora de Lengua y Literatura, Catedrática de Enseñanzas Medias en esta especialidad, Margarita Rodríguez Espinosa, amiga felizmente jubilada, no creo que hoy día hubiera aceptado de buen grado aquella propuesta de candidata a  Reina de las Fiestas del Puerto de la Cruz de 1961 con la que abro este artículo dedicado a su persona. El contexto resulta bien diferente. 

jueves, 24 de agosto de 2017

AZUL-VICTORIA (SEVERÍN)

Como quiera que durante mis vacaciones en el Puerto de la Cruz necesitara sellos de correos para la península, el quiosquero de la Plaza del Charco a quién le había comprado las postales me sugirió la posibilidad de encontrarlos en la tienda de Severín, frente al muelle. Se trataba de una especie de mini bazar cuya puerta exhibía un logo de CORREOS sobre el que rezaba la palabra TIMBRES pero  dónde también se podía comprar desde una sencilla navaja plateada hasta una plancha eléctrica de última generación. El local no resultaba más grande que un ring de boxeo y desde el centro del cuadrilátero me recibió el propio Severín; de unos setenta años, impoluto, educado y amable.

Sr. Severín, -pregunté-: ¿Tiene Vd. sellos de correos para la Península?

Al escuchar su propio nombre en boca de un extraño, desde el centro mismo del ring me lanzó la primera andanada sobre el plexo solar. Me sugirió el nuevo sello con la imagen del monarca Felipe VI del que dijo haber tenido mucho éxito entre los coleccionistas extranjeros. Destacó la prestancia de Su majestad y el diseño y colores del propio sello del que personalmente se sentía muy orgulloso. Sin capacidad suficiente todavía para reaccionar, lo que no recuerdo con exactitud es como acabamos hablando no sólo de la guerra civil española sino además de la División Azul y su intervención en la Unión Soviética. Empezaba yo a notar que el señor Severín resultaba un verdadero entusiasta de los componentes de aquella división dirigida por el General Agustín Muñoz Grande cuando, -acorralado yo contra las cuerdas-, recibí una primera serie de golpes al hígado que me dejaron del todo aturdido. El señor Severín afirmaba con total rotundidad que los combatientes españoles, -a juicio de los propios mandos alemanes-, resultaban mucho más eficaces que sus propios colegas: soportaban el frío y el hambre mucho mejor que el resto hasta el  punto de que “nosotros éramos mucho más temidos por los soviéticos en el campo de batalla que los teutones”

No hizo falta tirar la toalla. Me encontraba ya a punto del K.O. en el último asalto cuando la campana sonó milagrosamente en mi auxilio con la entrada de un nuevo cliente al cuadrilátero. 

Tras la derrota finalmente sufrida, después de despedirme del Sr. Severín y una vez ya en la calle, eché un nuevo vistazo a la fachada de su comercio tratando de descubrir algún signo visible que pudiera revelar su todavía desmedida simpatía no sólo por los componentes de la División Azul sino también por la Falange. Y claro que lo encontré. Se trataba del curioso nombre de su Bazar: AZUL VICTORIA-SEVERÍN (ver foto adjunta).

Inmediatamente recordé que, entonces, explotar un ESTANCO no se le permitía a cualquiera sino, sobre todo, a las viudas de aquellos oficiales Caídos por Dios y por España 

miércoles, 12 de julio de 2017

GENERACIÓN PORTUENSE (En la muerte de SUSO YANES)



Hoy me ha llegado la triste noticia de la muerte de SUSO YANES, -que aparece en la foto que ilustra el comentario-, uno de los hijos del que fuera conocido constructor en el Puerto D. MANUEL YANES BARRETO, propietario del HOTEL MARTINA en la Avenida de Colón, frente a Martianez.

En su día, hubo en el Puerto de la Cruz una generación completa de jóvenes a quienes el fenómeno turístico encandiló de manera muy especial. Me refiero a esa generación cuyos miembros habíamos nacido en las décadas comprendidas entre los años 50 y 60 del siglo XX y que, en mi modesta opinión, quedamos absolutamente atrapados por el oropel que suponía tanta modernidad inesperada en una ciudad nueva, que nunca dormía y que cuando nosotros lo hacíamos  era después de desayunar un bocadillo de caballa, a las seis de la mañana, en el minúsculo establecimiento de Juanito, puerta con puerta con el Bar Cayaya, frente al mar, sentados en los escalones de piedra, observando el flujo de las madrugadoras mareas después de una ejemplar noche de amor propio capaz de hacer cambiar el destino de nuestras rutinarias vidas y de olvidar las ancestrales costumbres como los lutos, las procesiones, los rezos para los empachos o el mal de ojo, etc. Los turistas ya no arribaban en barco; lo hacían en avión, en los llamados vuelos charter  y traían nuevas y atractivas costumbres con las que sorprendernos pero siempre el mismo destino preferido: PUERTO DE LA CRUZ.

Sólo allí se daba esa dicotomía tan severa y a la vez tan paradójica: por un lado la libertad que representaba el fenómeno turístico, venidos, la mayoría, de países con una sólida democracia ya plenamente arraigada en Europa; por el otro, el establecimiento a perpetuidad de una dictadura que se jactaba de una sobriedad religiosa y moral que ponía en entredicho las libertades conseguidas por aquellos que ahora no reparaban en gastos en viajar hasta nuestras costas de vacaciones y que aquella generación a la que me refiero y en la que me incluyo veía como paradigma de una España futura y mejor.

Es en este contexto concreto en el que se habrá que indagar debidamente para tratar de dilucidar como este fenómeno turístico afectaría, años más tarde, al futuro de una generación confundida, desorientada, perdida, -diría yo-, y cuyos valores quedaron en entredicho al enfrentarse violentamente a una colisión cultural para la que no estábamos debidamente preparados; ni social, ni moral, ni psicológicamente.

lunes, 20 de marzo de 2017

OTRA VEZ, EUCALIPTOS

Todo el mundo en el Puerto de la Cruz es perfectamente consciente de que un rumor propagado de forma accidental por cualquiera de sus muchos vecinos puede convertirse rápidamente en algo muy aproximado a una verdad sin paliativos. No en vano, antes de pasar a ser, durante muchos años, vecino de aquella hermosa ciudad turística, ya me advertían en Santa Cruz, no sin cierta  ironía, de que tomara severas precauciones ante la legendaria y amenazante costumbre de sus ciudadanos: “…..en lenguas del Puerto te veas”.

Después de algunos años ausente de la isla, al regresar por primera vez de vacaciones al Puerto,  un rumor en boga entonces, casi certificaba la enorme dimensión económica que había alcanzado la empresa del Loro Parque y, con ella, el rápido enriquecimiento de su propietario para que el Ayuntamiento de la ciudad, acuciado por la severa crisis de aquellos años, se viera en la obligación de recurrir y solicitar al propietario de aquella entidad,  dinero prestado para pagar las nóminas atrasadas de sus empleados municipales.


¿Qué había de cierto en aquel rumor? Yo no lo sé. Lo que sí puedo asegurar es que, de ser cierto, no cabe duda que determinados favores como el que se supone del propietario del Loro Parque al Ayuntamiento, tendría como consecuencia última una simbólica y justa compensación que, tal vez, tardaría años en verse del todo cumplida. No quisiera con esta sutil insinuación justificar el intento de rapto, por así decirlo, de los eucaliptos de la vega lagunera que tanto han dado que hablar éstas últimas semanas, sino manifestar públicamente que determinados favores concedidos, de ser ciertos, conducen a situaciones en las que se da por hecho que una forma de pago por los servicios, otrora prestados, podría corresponder esta vez al Ayuntamiento de La Laguna en forma de unos árboles centenarios que han llegado a preservarse por pura casualidad en su medio ambiente natural.

Lo mejor y más prudente para todos, sería no solicitar nunca ningún tipo de favores a entidades particulares que luego puedan pasarnos una factura como la que acabamos de rechazar. 


sábado, 18 de marzo de 2017

EUCALIPTUS Y LORO PARQUE

Recuerdo que la primera y única vez que estuve en el recinto del Loro Parque del Puerto de la Cruz fue en el año 1978, fotografiando a la entonces Miss Tenerife Elvira Dundersdorf a instancias de Marina, cuya peluquería  se encontraba junto a la antigua Oficina de Correos y frente al estudio de Foto Fregel en la calle Agustín de Betancourt. Por aquel entonces, aquel frondoso recinto cerrado en Punta Brava sólo ofrecía, aparte de su extraordinaria flora, un modesto espectáculo protagonizado por unos simpáticos multicolores papagayos pero que yo no llegué a presenciar en aquella ocasión, ocupado como estaba en plasmar la espléndida belleza de la Miss en cuestión, lo que en sí mismo ya me parecía todo un gran espectáculo 

Así y todo, pese a ser el Loro Parque tan atractivo para los turistas en general, nunca me movió auténtica curiosidad por visitarlo a conciencia. Encontré algo en él en aquella única ocasión que nunca llegó a convencerme. ¿La razón? –aún hoy la desconozco.

Una vez instalado definitivamente en Cataluña, ningún peninsular que hubiera estado de vacaciones en Tenerife, concretamente en el Puerto, me lo perdonaría. Sería precisamente en Barcelona donde tuve conocimiento del ingreso en cautividad del resto de animales que fue componiendo su fauna particular, animales a los que yo seguía amando, precisamente, a través de las hermosas fotografías en color y al aire libre de la revista National Geographic y otras por el estilo.

Aún continúo en Cataluña y por el DIARIO de TENERIFE, con el que colaboro asiduamente, me entero de que dicha entidad, también nos ha querido robar parte de nuestro extraordinario paisaje con el que me siento directamente vinculado por haber nacido, hace ya setenta años, en el precioso municipio de La Laguna. Y lo ha intentado precisamente durante mi larga ausencia, lo que me hace sentir culpable de haberle abandonado en su día a su peor suerte. Sin embargo, lo que me consuela no sólo es el tesón demostrado de mis entrañables paisanos en la defensa (J.M. García Ramos y otros) de su flora sino, también, aquella otra resistencia que mantienen, -a pesar del tiempo y los avatares-, los centenarios eucaliptus amenazados, defendiendo ellos mismos con inusitado tesón su extraordinario hábitat natural dónde, -por derecho y además, hoy por decreto-, les corresponde para siempre estar.


sábado, 9 de agosto de 2014

LOS SEIS DE SIEMPRE




Estas dos series de fotos corresponden a la década de los 70-80 en el Puerto de la Cruz. Aún seguimos con vida y nos profesamos, pese a todo, una profunda y sincera amistad que no ha decaído con el paso del tiempo.

Jesús Baixas y yo vivimos en Cataluña pero siempre que podemos viajamos a Tenerife aunque sólo sea para únicamente certificar que todavía nos respetamos mutuamente. Cualquier Lunes podemos coincidir en el Bar de Cayaya, junto al muelle, y rescatar viejas anécdotas acaecidas en aquellos años de vino y rosas, cuando aún no habíamos ni soñado con ser abuelos ni disponer de suficientes "batallitas" que contar a nuestros nietos.

miércoles, 2 de octubre de 2013

MIGUEL MARTÍN alias "EL OREJAS": IN MEMORIAM

A Miguel Martín siempre le llamaron por su alias: "El orejas" pero todos sabíamos que el nombrete en cuestión sólo hacía alusión a su finísimo oído para la música y no al tamaño de sus orejas que, por otro lado, siempre estaban cubiertas de una abundante y negra cabellera.

Su sentido del humor era ilimitado, tanto como su exquisita fantasía para la improvisación musical.

He de decir que nuestra amistad no era tan estrecha como cabe suponer pero sí que coincidíamos a menudo en el Puerto de la Cruz dónde compartíamos amigos comunes con una gran capacidad para el humor que jamás dejábamos de practicar; por si las moscas.

Resulta lógico pensar que todo aquel que lea esta sencilla reseña, de sobra podrá imaginar que Miguel formó parte de LOS SABANDEÑOS durante un largo periodo de tiempo y del que se escindió más tarde por razones que desconozco en profundidad pero de las que guardo una ligera sospecha.

Por aquel entonces también fué componente del trio que acompañaba a Mª DOLORES PRADERA y en alguna ocasión me pareció verle actuando en TV.

De las causas de su fallecimiento jamás tuve noticias pues yo andaba entonces por Barcelona, a bastante distancia de las desagradables noticias que circulaban en torno a la salud de algunos de mis buenos amigos.

Traigo a colación esta breve introducción porque dos escritores tinerfeños, Gonzalo Hernández y Francisco García, piensan editar en breve un libro titulado LOS SABANDEÑOS. LAS OTRAS VOCES DEL MITO dónde en uno de sus capítulos rescatan la figura de Miguel con toda justicia para rendirle el homenaje que siempre se mereció no sólo por su entrañable personalidad sino además por ser uno de los guitarristas más finos y precisos de los muchos que por aquellos años contribuyeron al enriquecimiento de nuestro folclore canario. 


sábado, 14 de septiembre de 2013

HARALD FRANKLIN KNUDSEN



Recuerdo haber hablado con anterioridad de este peculiar personaje aparecido por el Puerto de la Cruz en la década de los 70 y que frecuentó durante mucho tiempo el BAR PAPRIKA cuando Ozores Souto y yo éramos sus propietarios.

Por aquel entonces yo disparaba mi cámara a cualquier cosa que se moviera incluso antes de saber que, en casos como este, estaba retratando un trozo de historia de la 2ª guerra mundial.

Harald Franklin Knudsen, que así se llamaba el personaje, fué el secretario particular del entonces Presidente de Noruega Quisling quién durante la 2ª guerra mundial colaboró estrechamente con los nazis mientras estos ocupaban a la sazón Noruega.

Al final de la guerra, Quisling fue juzgado y condenado a morir en la horca y su secretario, Harald Franklin Knudsen, aparecía como por arte de magia, en la década de los 70, por el Puerto de la Cruz ya en las postrimerías de la dictadura franquista.

No es de extrañar su presencia por aquellas latitudes pues de todos era sabido que muchos alemanes, años después del final de la guerra, se refugiaban en la isla gracias al amparo e impunidad que ofrecía el régimen franquista de entonces.

Esta foto y varias otras del personaje, fueron localizadas en Internet por el periodista noruego TOM ERIK THORSEN quién está escribiendo un libro sobre Franklin y para el que necesitaba pruebas gráficas de su presencia en Tenerife que casualmente, en la década de los años 70, yo había tomado y que no he dudado en poner inmediatamente a su disposición para ilustrar ese capítulo correspondiente a la vida del secretario en la isla.

Franklin falleció en Tenerife en 1976. Para entonces yo ya llevaba muchos años residiendo con mi familia en Barcelona.

viernes, 16 de agosto de 2013

GENTE del Puerto de la Cruz (Tenerife)

GENTE del PUERTO DE LA CRUZ (TENERIFE)

Todos aquellos portuenses que deseen encontrar a amigos, parientes, conocidos, etc. que vivieron entre los años 70-80 pueden pulsar el LINK de color azul (sobre la foto) y viajar por un momento al pasado ya no tan reciente.

NOTA: A pesar de que la información de cada foto dice que fueron tomadas en el 2008, no es cierto. Se refiere a que fueron escaneadas por mí en ese año (Las fotos son muy anteriores).

Saludos. Zoilo

jueves, 15 de agosto de 2013

COFRADÍA DE PESCADORES (Agosto de 2013)



Mi mujer Carmen con mi hija Dácil han estado unos dias de visita en el Puerto de la Cruz y se han llevado una agradable sorpresa al reconocerse Carmen de joven junto a Manolo Galindo en una de las fotos que se exhiben en la Cofradía de Pescadores y que, al parecer,  ilustran una muy interesante exposición de maquetas de barcos realizadas por MIGUEL BELLO.

Según su testitimonio, Carmen asegura que allí cuelgan algunas fotos de los años 70 de mi autoría y que sin embargo no hacen mención alguna al autor de las mismas y que seguramente habrán sido obtenidas sin mi consentimiento a través de alguna de las redes sociales en las que intervengo.

Nunca conseguiré reconciliarme del todo con Canarias a pesar de haber nacido allí. No creo que sea tan dificil proporcionar información sobre el autor o autores de las muchas fotos que aparecen a menudo en salas de exposiciones, en medios de comunicación o en las múltiples redes sociales.

Por citar una anécdota, hace sólo unos dias, una ANÓNIMA de Canarias, a través de una entrada en mi Blog, confesó estar interesada en fotos de mi propiedad del Muellito de SAN TELMO en el Puerto de la Cruz. No revelaba su identidad ni su intención respecto de las fotos y lo que es aún peor, no me facilitaba ninguna dirección de correo o E-mail para poder comunicarme. ¿Es eso posible?

No persigo, en absoluto, ningún afán de lucro con dichas fotos sólo el reconocimiento público de mi autoría. ¿Resulta tan dificil?



miércoles, 25 de enero de 2012

A LA MAR FUI POR NARANJAS



Desde siempre he amado la música; no sólo la culta sino en particular la popular. LILA DOWNS es sin duda, una gran intérprete y una de mis cantantes preferidas. Lo que me llamó la atención de este tema suyo no fue tanto su magnífica interpretación como la sencillez popular de sus versos. La canción se titula SOY PESCADOR y me ha servido, como soporte musical a este video, para homenajear a los hombres y mujeres del Puerto de la Cruz vinculados directamente con la mar. Es decir, elegí el tema al azar sin saber que, precisamente, un poeta canario llamado PEDRO GARCÍA CABRERA titula a una de sus antologías con el nombre de un verso de la citada melodía "A LA MAR FUI POR NARANJAS". He sabido a partir de aquí que en Asturias una canción popular marinera dice así: "A la mar fui por naranjas cosa que la mar no tiene vine toda mojadita de las olas que van y vienen" Es curioso comprobar como LILA DOWNS incluye este mismo verso en el soporte musical que acompaña al video: "A la mar fuí por naranjas cosa que la mar no tiene el que vive de esperanza la esperanza lo mantiene"



martes, 29 de noviembre de 2011

LOTUS Y PETER "El holandés"


Hoy he recibido un E-mail de esta preciosa niña. Desde que fue tomada la foto han pasado ya treinta o treinta y cinco años y sin embargo, después de tanto tiempo, Lotus, que así se llama la hija de Peter, desearía poseer algunas fotos de aquella época en compañía de su padre.
Ni que decir tiene que me he prestado a satisfacer su deseo porque, entre otras cosas, comprendo muy bien la curiosidad de alguien que ahora debe rondar los cuarenta y además por la gran amistad que siempre me unió a su rubio padre.
La alegría que me he llevado ha sido infinita porque si bién toda esta galería de fotos forma parte de mi patrimonio personal, el único propósito es poder compartirlo con todos aquellos que se identifiquen con él o con la época que me tocó vivir en el Puerto de la Cruz a lo largo de las décadas que median entre los años 70 y 80.

¡¡BIENVENIDOS!!

miércoles, 31 de agosto de 2011

LOADO SEA DIOS en BAJAMAR-TENERIFE



No nos llamemos a engaño. El título de este video encierra un significado algo más complejo y profundo que el de una simple oración  desde el litoral rocoso de Bajamar. Máxime cuando ninguno de todos nosotros nos creiamos entonces tan creyentes, -valga la redundancia-,  como para tomarnos, ni siquiera en serio este título tan religioso como no fueran las iniciales que figuran al principio de cada una de las tres palabras que lo componen.

La experiencia vivida no partía de una realidad virtual diseñada por ordenador como ahora ocurre sino que afloraba desde los más recóndito de alguno de los dos hemisferios de nuestro complicado joven cerebro. En realidad se trataba de una huida hacia lo desconocido que no siempre fue todo lo plancentera que hubiéramos deseado pero que, en la mayoría de los casos, sí fue llevada a cabo en la más estricta intimidad y garantizada por la más absoluta discreción.

Corría la década de los años 70 y la curiosidad por todo lo que acontecía fuera de este pais  iba cada vez más en aumento, sobretodo para un sector de la población a quién Mayo del 68 había dejado una profunda huella de paz y libertad en un universo que al menos, como en esta ocasión, consumíamos furtivamente concentrado en forma de micropunto sobre un cuadradito de papel secante, custodiados siempre por una sólida, cálida y estrecha  amistad protegida por las sombras de la platanera y bajo el amparo de la tenue luz que desprendía una enorme pálida luna llena, bajo el cielo estrellado de una templada noche de verano en el norte de la isla de Tenerife.

La música formaba parte de una disciplina fundamental en nuestras vidas. Escuchábamos todo lo que de bueno nos llegaba desde fuera. Desde Bob Dylan, Frank Zappa, Leonard Cohen, John Mayal, Trafic, etc., etc., hasta Mahler o Shostakovich, entre otros.

Así es que este video casero sólo pretende ser un pequeño homenaje a todos aquellos que en aquel entonces, huyendo de la dura realidad cotidiana que propiciaba la férrea dictadura franquista, nos refugiábamos en ese otro mundo virtual que algunos taimados denominaban PARAISOS ARTIFICIALES y que en nuestra defensa debo argumentar que, por lo menos, se encontraban mucho más alejados y a muchos más años luz, que esos otros que ahora están tan de moda entre los llamados profesionales liberales y que llevan nombres tan míticos y seductores como ISLAS CAIMAN, ISLAS MARSHALL, ISLAS BAHAMAS, BARBADOS, etc., etc.

domingo, 21 de agosto de 2011

AGRADABLE SORPRESA







     
Hace ya unas semanas, estando de vacaciones en el Puerto de la Cruz, coincidimos casualmente en un conocido restaurante de El Durazno con un elegante matrimonio acompañado, suponemos que por la edad que representaban los más jóvenes, de sus hijos y nietos, respectivamente.

Nos saludamos respetuosamente y de inmediato acudieron a mi memoria unas entrañables imágenes de un bonito jardín en La Paz en un día soleado de verano de hacía ya algo más de treinta años. Se celebraba el cumpleaños de alguno de los niños que entonces jugaban alegres sobre el cesped mientras yo les hacía unas fotos. En aquella sesión fotográfica se encontraba ese mismo día el elegante matrimonio que había hecho su entrada, acompañado del resto de su familia, en el comedor de aquel conocido restaurante de El Durazno.

En respeto a su intimidad no citaré sus nombres pero sí  publicaré sus fotos en blanco y negro aunque no fueran ellos entonces, precisamente, los protagonistas principales de aquella lejana sesión fotográfica que tenía por objeto inmortalizar la fiestecita en honor de una de las pequeñas de la familia.